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Estancia de Santa Catalina
La Estancia de Santa Catalina, fundada en 1622, es la
más grande de todas. Su iglesia es uno de los mejores ejemplos
del llamado "barroco colonial" en Argentina, con marcada
influencia de la arquitectura barroca centroeuropea.
La
Estancia fue el gran centro de producción pecuaria (con
miles de cabezas de ganado vacuno, ovino y mular), amén
del obraje con sus telares y aparejos, la herrería, la carpintería,
el batán, los dos molinos, el gran tajamar y su alimentación
subterránea de agua que venía desde Ongamira, en las sierras
a varios kilómetros de distancia. Tras la expulsión de la
Compañía, fue adquirida por don Francisco Antonio Díaz en
subasta promovida por la Junta de Temporalidades, permaneciendo
en propiedad de la familia hasta nuestros días, en que continúa
siendo utilizada como residencia de descanso y vacaciones.
Fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1941.
La Estancia de Santa Catalina comprende la iglesia monumental,
la residencia con sus tres patios y locales anexos, las
ruinas del noviciado, la ranchería (las habitaciones para
esclavos), el tajamar, restos de acequias y molinos. Conservada
casi en su totalidad, es la más amplia de todas las estancias,
estructurada alrededor de tres patios. La iglesia, de imponente
fachada, posee dos torres y portal en curva. Su gran cúpula
y el atrio sobreelevado, denota una cierta influencia de
la arquitectura barroca centroeuropea, tanto en el empleo
de las pilastras y frontones curvos que enmarcan el portal
de acceso como en las torres gemelas que flanquean la fachada.
El interior, de armoniosas proporciones, tiene una sola
nave que culmina en la cúpula sobre el crucero, destacándose
el gran retablo del altar mayor, tallado en madera y dorado
con sus imágenes de bulto y el lienzo que representa a la
santa patrona de la estancia. También se conservan en la
iglesia las valiosas imágenes del Señor de la Humildad y
la Paciencia y de un Cristo crucificado, imagen de vestir
y talla en madera policromada respectivamente. Junto a la
iglesia se halla el antiguo cementerio de los religiosos,
al cual se accede por un magnífico portal barroco cóncavo,
resaltado por el coronamiento curvo y enmarcado por pilastras
y columnas.
 
Paisaje
Santa
Catalina está enclavada en el corazón de una planicie suavemente
ondulada rica en vegetación: árboles, ríos, y paisajes pintorescos.
La naturaleza abraza al visitante y le ofrece una paz silenciosa
para contemplar la belleza de la iglesia, la residencia
y las demás construcciones. En el fondo, la visión lejana
del cordón de las Sierras Chicas y su continuación hacia
el norte, completa su magnífico paisaje.
Actividad Cultural
Santa Catalina es una pieza esencial del nuevo camino
turístico, dadas sus cualidades arquitectónicas, su valor
monumental y el mantenimiento del ambiente rural de su localización.
Actualmente es propiedad privada. En ella residen sus dueños,
quienes sin embargo, posibilitan el uso turístico como lugar
de visita controlada.
Ubicación
Se halla en un paraje rural a unos 20 kilómetros al noroeste
de la ciudad de Jesús María, a 70 kilómetros de la ciudad
de Córdoba por ruta nacional 9 hasta Jesús María y luego
por camino provincial secundario (ver
mapa).
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