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NOVEDADES

El Camino de las Estancias Jesuíticas
Era el año del Señor de 1767. El hecho sucedió entre la noche del 31 de Marzo y la madrugada del 2 de Abril. Después de una intriga de casi un año, el Rey Carlos III de España firmaba el decreto de expulsión de la orden Jesuítica de España de todos los territorios de América.


Un Legado de 400 años

De esta manera, se cercenaba uno de los proyectos de comunidad socio-económica más exitosos de todos los tiempos: El "Estado Jesuítico", que había sido elogiado hasta por sus mismos adversarios, se apagaría como una lumbre de las velas en los altares de la Compañía de Jesús (Sociedad de Jesús).

El desenlace fue previsible. La orden fue suprimida y el modelo jesuita, privado de sus mentores. Pero la luz de aquel fuego encendido por los seguidores de Ignacio de Loyola siguió brillando. Tan importante fue la huella que dejaron y tan significativo fue su legado, que muchas de sus obras han persistido hasta nuestros días.

Parte del patrimonio son la Manzana Jesuítica y las Estancias, construidas entre los años 1616 y 1725. Recorrerlas es viajar al pasado … 4 siglos atrás.

Inquebrantable en su misión de divulgar el Evangelio y la enseñanza en tierras infieles, la Compañía había sentado sus bases en lo que hoy conocemos como Manzana Jesuítica, donde se levantaban la Iglesia de la Compañía, el Colegio Máximo y el Convictorio. Con el tiempo se transformaría en la Universidad Nacional de Córdoba y el Colegio Nacional de Monserrat.

Desde hace más de 400 años esos claustros y esas aulas han sido transitadas por personas de los más remotos lugares en busca de ciencia y conocimiento, como un faro que guía y atrae a los navíos en la ciega oscuridad. La labor de miles de aborígenes, que a la sombra del sayo misionero se convirtieron en los primeros albañiles, artistas, orfebres, ebanistas y herreros de estas tierras, aún puede observarse intacta en las bóvedas y retablos de la Compañía y la Capilla Doméstica. La particular fusión del arte nativo con el barroco europeo dio como resultado un estilo único y característico que ha sido estudiado por expertos de todo el mundo.

Pero para que la utopía evangelizadora y educativa soñada por San Ignacio fuera posible, la Orden necesitaba un sustento económico propio. Fue así que generaron su propio mantenimiento a través de seis Estancias formadas o adquiridas entre el siglo XVII y principios del XVIII: Caroya (1616), Jesús María (1618), Santa Catalina ( 1622), Alta Gracia (1643), Candelaria (1683) y San Ignacio (1725). Eran grandes establecimientos agro-ganaderos destinados a sostener económicamente la tarea que se desarrollaba en la Manzana Jesuítica.

Estas Estancias contaban con puestos, corrales y potreros para el ganado vacuno, lanar, mular y caballar, huertas para frutales y hortalizas, chacras para cultivo de trigo y maíz, percheles para granos, tajamares y acequias para riego de cultivos y funcionamiento de molinos y atahonas. También obrajes para trabajos de carpintería, herrería, curtiembre y tejidos, jabonerías y panaderías, hornos de cal y ladrillos. Además, en los cascos se levantaban rancherías para la vivienda del personal, casa de residencia de los Padres y Hermanos estancieros, y una capilla para la administración de sacramentos. En el marco de este sistema complejo, los jesuitas produjeron importantes aportes a las ciencias, la tecnología y las artes de la época, destacándose los trabajos de cronistas e historiadores, paleontólogos, geógrafos y cartógrafos (quienes produjeron las primeras descripciones y mapas especiales de estas regiones), filósofos y teólogos, naturalistas, matemáticos, arquitectos (con nombres destacados como los de Bianchi y Primoli), músicos (con la obra de Domingo Zípoli, uno de los músicos más destacados de la época). Instalaron la primera imprenta existente en el sur de América, construyeron novedosos sistemas hídricos de riego de tierras de cultivo, así como también iniciaron el uso de la cal nativa en la construcción.

Este concepto de patrimonio único ha llevado a la UNESCO a incluir el "Camino de las Estancias y la Manzana Jesuítica" en la lista de Patrimonio de la Humanidad, en la cual están reunidos los testimonios mundiales de carácter natural y cultural con valor relevante para toda la humanidad. Porque el mundo entero tiene derecho a descubrirlas, conocerlas y disfrutarlas.


Enlaces relacionados
Manzana Jesuítica (1599) Estancia de Caroya (1618) Estancia de Jesús María (1618)
Estancia de Santa Catalina (1622) Estancia de Alta Gracia (1643) Estancia de La Candelaria (1683)
  Mapa de Estancias Jesuíticas  
Agradecimientos Links recomendados Recorrido de las Estancias Jesuíticas

 

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