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Avistaje de ballenas en Península ValdésAvistaje de ballenas en Península Valdés. La ballena Franca Austral visita cada año la Península Valdés para aparearse y parir a sus crías. Entre 600 y 700 ejemplares brindan un espectáculo imperdible.

Península Valdés ( http://www.peninsulavaldes.com) es el escenario que año tras años la ballena Franca Austral (1) elige para su ritual de apareamiento y parición. En medio del silencio, la paz y el constante ruido del viento y del mar que golpea la orilla, suele hacer su aparición repentina el cetáceo más grande de estas latitudes. Sólo basta un poco de paciencia, y la espera de repente se interrumpe con un resoplido. Sobre las aguas flota por un instante una sombra sin forma y el aire se llena de una diminuta nube de vapor. Al instante desaparece, para volver a aparecer más tarde, y más tarde, infinidad de veces durante la jornada. El día de la ballena Franca Austral comienza. Los primeros avistajes comienzan alrededor de las diez de la mañana, siempre que las condiciones climáticas y Prefectura lo autoricen. Es un buen momento, esos minutos previos al avistaje, para vivir el paisaje. El sol que asoma sobre el horizonte pinta de dorados y plateados las aguas del océano Atlántico, donde las bardas, formaciones sedimentarias milenarias, son los únicos testigos de este escenario natural virgen. Sólo las escasas construcciones, esparcidas sobre el valle a lo largo de la única calle principal, rompen la monotonía del paisaje. Los turistas vibran de ansiedad esperando para abordar e internarse en el mar.

Avistaje de ballenas en Península ValdésLa vista se agudiza y los ojos se convierten en prismáticos tratando de descubrir alguna ballena que salude con su aleta o con su cola. Una vez arriba de la embarcación que lleva a la aventura, el trayecto desde la costa hacia alta mar para ver una ballena no tiene tiempos, y la espera no existe, puede salir un ejemplar en cualquier momento. De repente, aparece, asoma su cabeza unos escasos segundos y se vuelve a zambullir, dejando una estela de olas y de gaviotas a su paso. Muchas veces las ballenas no saltan, simplemente nadan tranquilas, ignorando todo a su alrededor. Se cree que los saltos de estos animales tienen que ver con la comunicación entre ellos. Si la mamá nada junto a su hijo, es como toda mamá: sobre-protectora. Los ballenatos son, generalmente, curiosos y se acercan a las embarcaciones y "saludan" con su cola. Por eso, las madres se interponen entre su hijo y la lancha para protegerlo. Así es mientras dura el avistaje.

 

La gran protagonista

La ballena, que visita cada año las costas de la Península Valdés se la conoce como la Franca Austral, una de las 11 especies que existen de estos animales en la actualidad. Son mamíferos adaptados a la vida acuática, al igual que los delfines, orcas, lobos y elefantes marinos y pertenecen al orden de los cetáceos con barbas, en vez de dientes en la boca. Su nombre deriva del griego y traducido significa "verdadera ballena del sur". ¿Por qué franca? La respuesta está en las anécdotas de los antiguos cazadores de ballenas. Esta especie nada a menor velocidad que otras; habita, la mayor parte del año, en zonas costeras; el chorro de vapor que expelen al respirar se visualiza a varios kilómetros.

Avistaje de ballenas en Península ValdésSon muchas las características físicas que se conocen de estos animales; por el contrario su comportamiento y modo de vida es de difícil determinación por ser un animal acuático, que pasa toda su vida en este medio y emigra de un lugar a otro. Actualmente, hay proyectos para realizar un seguimiento satelitales para poder determinar más costumbres de estos cetáceos. La ballena posee un cuerpo robusto, en forma de huso, y color generalmente negro, con algunas manchas blancas en el abdomen. En promedio, los adultos llegan a pesar hasta 50 toneladas (el peso de 13 elefantes africanos o de 715 hombres), siendo las hembras de mayor tamaño que los machos; su largo oscila entre los 12 y 16 metros. Los ballenatos, al nacer, pesan aproximadamente tres toneladas y miden entre 4,6 y 5,5 metros de longitud. Para respirar, aunque tienen respiración pulmonar, no necesita sacar totalmente la cabeza afuera del agua. Los orificios nasales, también llamados espiráculos, se encuentran en la zona superior de la cabeza, de esta forma sólo deben asomar una pequeña porción de la misma para poder hacerlo. Su aliento es expirado por estos espiráculos en forma de chorro y, por su disposición, se dibuja una "V" que alcanza los 5 metros de altura, fácilmente identificable a varios kilómetros de distancia.

La vida amorosa de las ballenas es todo un rito. A diferencia de otras especies animales donde el macho pelea con otros para poder aparearse con una hembra, aquí es la hembra quien elige y decide con cuál de ellos se va a aparear. Se dice que la ballena lleva a cabo un "apareamiento promiscuo", porque cuatro o cinco machos rodean y cortejan a la hembra mientras ésta flota panza arriba y mueve las aletas hasta que se decide. La gestación dura un año y paren un ballenato cada tres; la edad de maduración sexual es a partir de los 6 ó 7 años y tienen una longevidad por encima de los 60 años. La lactancia, al igual que su apareamiento, es particularmente llamativa. A pesar de ser mamíferos, no tienen mamas; su lugar lo ocupa una zona sensibilizada que el ballenato estimula y desde donde la madre expele un chorro de leche, compuesta de un alto contenido de grasa. Sólo el apareamiento y la cría de sus hijos se lleva a cabo en las costas patagónicas. ¿Dónde están el resto del año?, es un verdadero misterio.

 

Los avistajes

Punta PirámideDesde Puerto Madryn ( http://www.webmadryn.com.ar) se llega a Puerto Pirámides por la Ruta Provincial 1 hacia el norte, empalmando a los 17 kilómetros con la Ruta 2, luego de recorrer casi 100 kilómetros de asfalto. En temporada de ballenas, hacer un primer tramo por la Ruta Provincial 4 (de ripio), es un verdadero deleite para la vista. De un lado, las bardas y la estepa patagónica que son una constante indiscutible del paisaje; del otro, el Océano Atlántico con sus aguas de un azul profundo y un cielo límpido que se confunden en el horizonte pareciendo todo un mismo cuadro. Ya desde aquí se pueden observar las primeras ballenas en las playas El Doradillo y Las Canteras, donde están a 20 metros de la costa y casi, casi se las puede sentir. Tras haber andado 77 kilómetros se llega al Itsmo Carlos Ameghino, puerta de entrada a la reserva faunística integral de Península Valdés. A 5 kilómetros de allí espera la Isla de los Pájaros: un importante apostadero de avifauna marina; para verlo es preciso utilizar los visores instalados en el puesto de entrada a la península ya que está prohibido el acceso al turista por ser reserva natural desde el año 1967
( http://www.avistel.madryn.com/avistel.htm).

Unos 25 kilómetros más adelante, luego de recorrer una ruta de estepa patagónica se llega a la aldea rural. El avistaje de ballenas está reglamentado por leyes que establecen que sólo pueden organizarlo y comercializarlo quienes estén debidamente autorizados por la Secretaría de Turismo. Hay 6 empresas en Puerto Pirámide que brindan estos servicios; la temporada comienza en junio y finalizan en diciembre, cuando se van los últimos ejemplares.

Algunas empresas autorizadas a realizar avistajes:
http://www.pekesosa.com.ar
http://www.titobottazzi.com.ar

 

Recorriendo la Península
http://www.satlink.com/usuarios/f/fpnat/index.htm
http://madryn.gov.ar/fauna/fauna.htm

Punta PirámideNo sólo de ballenas, aunque sea la máxima atracción, está poblada la Península Valdés. Otro animal marino que habita en este lugar es el lobo marino de un pelo que se encuentra en toda la Península, pero principalmente en la Reserva Faunística de Punta Pirámide, desde noviembre a marzo cuando unos 1500 animales se concentran para reproducirse. Los machos se diferencian de las hembras porque poseen una melena alrededor de su cuello. Fuera de la época de reproducción, entre abril y noviembre, se los puede ver en otros apostaderos, el más importante es la lobería de Punta Loma, a 17 kilómetros de Puerto Madryn.

Punta PirámideEl pingüino magallánico es otra de las especies de la fauna patagónica, tal vez la segunda en importancia, más buscadas por los turistas. Para verlos es necesario recorrer los 110 kilómetros que separan a la ciudad de Trelew de la Reserva Natural de Punta Tombo. Los pingüinos son aves marinas adaptadas a la natación, por eso pasan la mayor parte de su vida en el agua, incluso duermen en ella. Para llamar a sus crías o atraer a su pareja cuando hay peligro, los pingüinos machos emiten un sonido parecido a un rebuzno; en cambio los pichones, con un piar sibilante y continuado, piden su alimentación diaria. Otros animales acuáticos que pueden verse en toda la costa de la península son los delfines y las orcas ( http://www.fundorca.org.ar), parientes de las ballenas, pero que a diferencia de estas, tienen dientes. La fauna terrestre es abundante y no menos atractiva; en la Patagonia se pueden ver todos los animales que usted conoció por fotos y dibujos a través de los manuales en la escuela primaria. La martineta, el ñandú -más conocido como choique-, el zorro colorado, el guanaco y la mara son algunos de los animales autóctonos que suelen verse con frecuencia mientras se viaja de un lugar a otro.

 

(1): Si Ud. desea información adicional sobre las ballenas de los mares del sur argentino, por favor ir al motor de búsqueda de Argentina On View (Home Page), y en "Búsqueda por palabras", y tipear la keyword "ballenas".

 

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