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Postales del noroeste argentino
Tucumán, Salta, Jujuy y Catamarca forman una de las regiones
más ricas y sorprendentes del país. Paisajes de mil
colores, riquezas arquitectónicas coloniales, paraísos arqueológicos,
tardes de siesta, la belleza de la artesanía regional y
la tradición presente en cada rincón, convierten a estas
cuatro provincias en destinos que vale la pena conocer a fondo.
Sitio recomendado
http://www.geocities.com/TheTropics/Shores/7959/noalinks.html
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TUCUMAN
El jardín de la República
http://www.tucuman-ar.com
Un recorrido por la provincia más pequeña del noroeste
argentino puede comenzar por su capital, San Miguel, mezcla
historia y modernidad. Casonas coloniales del siglo pasado
y modernos edificios se mezclan en una ciudad con gran movimiento,
pero que no ha perdido la costumbre de la siesta. Se trata
de una de las ciudades más antiguas del país: allí se destacan
la Casa de Tucumán, donde se declaró la independencia argentina
en 1816 y la finca del Obispo Colombres, un religioso que
introdujo la industria del azúcar en la provincia en el
siglo XVIII, hoy convertida en museo azucarero. Pero en
el centro de la ciudad se pueden recorrer también calles
peatonales donde se concentra el comercio y durante la noche,
la ciudad despliega una agitada vida nocturna.
El interior de la provincia tiene también mucho que ofrecer
al turista. Por un camino bordeado de plantaciones de caña
se llega hasta Tafí del Valle, atravesando un paisaje de
cerros y bordeando el lago La Angostura. El entorno de cañaverales
y selva se convierte de repente en una típica postal del
noroeste argentino, con menos vegetación. Uno de los primeros
sitios de interés del Valle es el Parque de Los Menhires,
donde fueron reunidas numerosas piedras grabadas encontradas
en la región.
Más adelante se encuentra la antigua Tafí del Valle, donde
la historia se remonta a la misma conquista, con la instalación
de numerosas misiones jesuitas. De casas bajas y calles
de tierra, Tafí mantiene características agrestes y originales
de innegable atractivo. Pero la localidad tiene también
una interesante infraestructura hotelera y todas las condiciones
para el turismo aventura: la belleza agreste de los cerros
invita a recorrerlos a pie, en caballo o en bicicleta. Pocos
kilómetros al norte de San Miguel, se encuentra el dique
El Cadillal, un espejo de agua donde se realizan actividades
como el ski, la vela o el windsurf. Otro punto interesante
es Villa Nougués, un conjunto de atractivas casonas señoriales,
de familias tradicionales colgadas del cerro.
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SALTA
El paraíso en las nubes
http://www.turismosalta.com
La provincia de Salta es una de las más bellas por su riqueza
y la versatilidad de sus paisajes. Es también famosa por
sus vinos, su fabuloso "Tren a las nubes", sus increíbles
valles Calchaquíes, las selvas tropicales o las nieves eternas.
La ciudad capital guarda la huella del pasado hispánico,
con viejas casonas de techos de tejas, patios acogedores
y frescos, balcones de rejas forjadas y amplias puertas
coloniales. Conserva interesantes monumentos históricos
como el Cabildo, la Catedral, la Iglesia de San Francisco,
el Convento de San Bernardo, el Museo de Bellas Artes, el
Mercado Artesanal y la hermosa recova de la Plaza 9 de Julio.
A través de un teleférico se puede acceder a la cumbre del
cerro San Bernardo, desde la base situada en el Parque San
Martín, en automóvil por camino de cornisa, o a pie partiendo
desde el Museo Arqueológico.
El
Tren a las Nubes es uno de los mayores atractivos de la
provincia y una de las obras de ingeniería ferroviaria más
audaces de todos los tiempos. Tendida a través de enormes
rocas, la vía férrea une la Argentina con la provincia chilena
de Antofagasta y recorre 587 kilómetros en el país. En su
trayecto alcanza los 4.186 metros de altura, pasando por
localidades como San Antonio de Los Cobres y pueblitos como
Tolar Grande, en el borde del inmenso salar de Arizaro.
Su serpenteante recorrido cruza 21 túneles, dos "rulos",
31 puentes y un total de 1.279 curvas, todo construido en
un territorio de belleza indescriptible.
Otro atractivo turístico de la provincia son los Valles
Calchaquíes. Cafayate, la segunda ciudad de Salta, está
a 1660 metros sobre el nivel del mar. Allí puede apreciarse
la calidad de los vinos que internacionalizaron su prestigio
a través de una uva como la Torrontés. El panorama es de
ensueño: rocas milenarias, desgastadas por el tiempo y los
vientos, adquieren formas que el ingenio popular denomina
como el Fraile, el Castillo, el Obelisco, el Sapo o la Garganta
del Diablo. También Cafayate es famosa por sus talleres
de alfarería, donde se tornean tinajas de más de un metro
de altura, con arcilla de la zona. Paraíso de los arqueólogos,
los alrededores de Cafayate presentan parajes como La Gruta
del Surí, Los Guanacos, la gruta pintada de Santa Bárbara
o los petroglifos y las Cuevas de San Isidro; todos de gran
interés científico. Por último, no podemos dejar de mencionar
al pueblo de Iruya, que se encuentra enclavado entre macizos
montañosos de imponente belleza a 3800 metros sobre el nivel
del mar, y es uno de los más pintorescos y bellos de la
provincia.
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JUJUY
Tierra de mil colores
http://www.turismojujuy.bizland.com
En la ciudad de Jujuy hay algunas joyas que vale la pena
ver: la catedral con su púlpito de oro, la Plaza Belgrano
con sus altas palmeras o la Casa de Gobierno, que conserva
la primera bandera argentina. Se puede visitar también la
Iglesia de San Francisco, con un atrio cercado por rejas
y una nave principal que remata en una espléndida cúpula.
El obelisco al Exodo Jujeño recuerda el momento en que,
en 1821, Belgrano y sus tropas dejaron a su paso sólo tierra
arrasada al ejército realista.
Una opción interesante es el Parque Nacional de Cali legua,
con profundos cañadones y paisajes selváticos. Otros lugares
que vale la pena conocer son la Laguna Pozuelos, Reserva
de la Biosfera de la UNESCO y a pocos kilómetros de allí,
La Quiaca. La Quebrada de Humahuaca es un paisaje cambiante,
de enormes cerros con mil matices entre los que corre encajonado
el río Grande, y salpicado de pequeños pueblos. Humahuaca,
Tres Cruces, Abra Pampa, Tilcara, Maimará, Purmamarca o
Tumbaya, son algunos de los parajes de calles estrecha y
casas de adobe o ladrillos.
En Tumbaya se puede visitar la iglesia, que data
de 1796 y conserva valiosas pinturas de la escuela cuzqueña,
además de interesantes piezas de orfebrería.
Purmamarca
es una pequeña población al pie de imponentes cerros multicolores,
que por momentos parece detenida en el siglo XVII. Su iglesia
consagrada a Santa Rosa de Lima data de 1648: de muros de
adobe y una particular carpintería de cardón, es Monumento
Histórico Nacional. Los cerros, de colores sorprendentes
en toda la Quebrada, adquieren tonalidades todavía más sorprendentes
cerca de Maimará. Muy cerca de Tilcara se encuentra uno
de los varios pucarás -bastiones fortificados que sembraban
la región-, parcialmente reconstruido de acuerdo a su estado
original. A sus pies, el Jardín Botánico de Altura presenta
una completa muestra de los cultivos y especies vegetales
autóctonos. La iglesia de Tilcara fue construida cerca de
1797, pero terminada e inaugurada en 1865.
Humahuaca fue un centro de gran importancia en épocas de
la colonia, originado en el anterior pueblo de Onaguaca
que albergaba un tambo y una posada en los tiempos incaicos.
Todavía hoy conserva su fisonomía histórica en su edificación
y en sus angostas calles empedradas. La iglesia dedicada
a Nuestra Señora de la Candelaria data de 1641. En el Cabildo,
un antiguo reloj mueve una imagen tamaño natural de San
Francisco Solano, que todos los mediodías se descubre para
dar su bendición a los visitantes reunidos en la plaza.
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CATAMARCA
Una invitación al asombro
http://www.catamarca.com
La
provincia de Catamarca es conocida por sus antiguos yacimientos
mineros, por sus volcanes y por las leyendas y misterios
que cuentan los restos de antiguas civilizaciones indígenas.
Sus alturas andinas, los ríos y lagunas, hacen de esta provincia
un destino ideal para los amantes de las excursiones y del
turismo de aventura.
Catamarca es una ventana al asombro. Ya desde la Cuesta
del Portezuelo, es inevitable conmoverse ante el panorama
del inmenso valle tapizado por los mil tonos de verde que
caracterizan el paisaje catamarqueño. Desde Portezuelo,
se inician los caminos y circuitos turísticos que llevan
a internarse en el corazón de la naturaleza, por caminos
que remontan ríos y quebradas, atravesando pintorescas poblaciones.
Uno de esos pueblos es Antofagasta de la Sierra, una villa
habitada por no más de 400 personas, cabecera y centro del
abastecimiento y servicios del enorme territorio departamental,
e indudablemente el poblado con mayores bellezas naturales
del altiplano. Este es el lugar adecuado para pasar unos
días y desde allí recorrer toda la puna catamarqueña, y
sitios como la Laguna Blanca, reconocida como Reserva de
la Biosfera por las Naciones Unidas, y uno de los poblados
dedicado a la cría de llamas. En la Zona del Peñón se puede
visitar Carachi Pampa, una inmensa llanura de material aluvional
hacia el norte y piedra pómez hacia el sur, donde se levanta
un solitario volcán estilizado por el viento. Por su parte,
El Peñón es una pintoresca villa totalmente arbolada -toda
una particularidad en esta zona-, donde también se cultivan
manzanas.
Antes de dejar esta región, es imperdible la Caldera del
Volcán Galán, la más grande del mundo con 35 kilómetros,
en cuyo centro se levanta una chimenea desafiante para los
andinistas. Aquí sólo se puede ingresar con vehículos 4
x4 o a caballo, siempre con un baqueano. En el interior
se encuentra la Laguna Diamante, un oasis cubierto de rosados
flamencos, y hacia el norte, una importante fuente de aguas
termales.
Entre todos sus tesoros, Catamarca esconde una naturaleza
inconmensurable, como las sierras de Ambato, Zapata, Culampajá,
Aconquija y Chango Real, que permiten perderse por sus quebradas,
arroyos y ríos, creando escenarios para las cuestas de los
Chilca, Indalecio y Minas Capillitas, ésta última a 3100
metros sobre el nivel del mar. A estas alturas es posible
creer que por las noches se puede tocar el firmamento.
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